La historia honesta: Las ideas del fascismo las armó Giovanni Gentile, un filósofo que se basó en el idealismo de Hegel. Esa tradición se dividió en escuelas de derecha y de izquierda (Gentile siguió la línea idealista, no la marxista). El propio Benito Mussolini era socialista, y lo expulsaron del Partido Socialista Italiano en 1914 por apoyar que Italia entrara en la Primera Guerra Mundial. Así que tiene sentido preguntarse: "si lo creó la izquierda, ¿cómo terminó siendo de derecha?".
La respuesta: De dónde vienen quienes crean una ideología no decide dónde termina esa ideología. Lo que importa es lo que la ideología dice y hace de verdad. Y por todo lo que importa, el fascismo es claramente de derecha:
- Reprimió con violencia a comunistas y socialistas, que muchas veces fueron los primeros en ir a los campos
- Mantuvo la propiedad privada y se alió con industriales y grandes terratenientes
- Promovió la jerarquía nacional y la desigualdad racial; estaba totalmente en contra de la igualdad
- Puso la tradición, la autoridad y la gloria nacional por encima del progreso y la liberación
- Se presentó abiertamente como enemigo mortal del marxismo y del socialismo internacional
La ruptura de Mussolini con el socialismo fue de fondo. Rechazó la idea central de la izquierda: la lucha de clases y la unión de los trabajadores de todos los países. Una comparación útil: si alguien crece en una familia religiosa y luego se vuelve activista ateo, no decimos que el ateísmo es un movimiento religioso solo porque esa persona venga de la religión. Lo que cuenta es la ideología final, no la vida de sus fundadores.
La "tercera vía": El fascismo rechazó a propósito tanto el capitalismo liberal como el socialismo marxista, y se llamó a sí mismo una "tercera vía". Por eso puede costar clasificarlo. Pero sus valores centrales, el ultranacionalismo, la jerarquía, el rechazo a la igualdad y el anticomunismo agresivo, son la razón por la que historiadores y politólogos lo ponen en la extrema derecha. El espectro no es una línea perfecta. El fascismo ocupa su propio lugar, autoritario y nacionalista. Tomó frases de varias tradiciones, pero en la práctica fue enemigo de todas.